En un contexto donde la inteligencia artificial acelera procesos y redefine roles.
Cuando un líder elige una obra y la vincula con una habilidad, no está haciendo un ejercicio “cultural”: está entrenando interpretación, juicio y comunicación bajo presión.
La gestión humanista propone que una organización no se mide solo por su eficiencia, sino por el tipo de personas y relaciones que produce.
Las emociones positivas no son “decoración” del aprendizaje: son el motor que abre la mente, mejora la atención y fortalece la resiliencia.